42- No eres mi alfa.
Elyria lo observaba en silencio, con el corazón en vilo, pero sin moverse de su lado.
Pues presentía que él estaba a punto de arder… y que ella sería el único ancla que podía evitar que se consumiera.
Elyria no podía creer lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo era posible? ¿Cómo una loba tan precavida, tan inteligente, como Lynn, podía haber caído en manos del enemigo? No tenía sentido. Nada tenía sentido.
Los lobos que Ewan había enviado a buscarla regresaron casi de inmediato, con los rostros tens