41- Un momento robado.
Mientras la luz matinal se colaba tímidamente entre las cortinas, acariciando sus cuerpos entrelazados sobre la cama. Elyria se acurrucaba más en el pecho desnudo de Gregor.
Abrió los ojos con suavidad, encontrándose con la intensa mirada de él, que ya la estaba observando como si no hubiera dormido.
—¿Cuánto tiempo llevas mirándome así? —preguntó en un susurro adormilado.
—El suficiente para saber que podría quedarme así toda la vida —respondió él, con una sonrisa torcida.
Elyria soltó una pe