29- Sex en la ducha.
El cuerpo de Elyria temblaba entre los brazos de Gregor, y su respiración entrecortada chocaba contra su cuello.
—Gracias… gracias por salvarme otra vez…
Gregor la sostenía con su mandíbula apretada, y escuchando a su lobo rugir en su interior con una furia incontenible.
La calidez del cuerpo de Elyria apenas lograba aplacar el hielo que sentía al recordar la visión de Glen sobre ella, su contacto, su cercanía. No podía soportarlo.
La llevó hasta el baño y, sin decir una palabra, abrió la d