Una ráfaga de poder recorrió la zona.
Gregor se quedó inmóvil, sintiendo como un aroma dulce, embriagador e inconfundible, lo golpeó con una intensidad arrolladora.
Y su lobo se removió en su pecho con una fuerza abrumadora, al reconocer que era de su luna.
"Al fin la encontramos", gritó Gregor a través del vínculo mental con su lobo, quien aulló emocionado alzando el morro para olfatear como el aroma lo envolvía, pero estaba disperso en todas direcciones, como si el viento lo trajera y lo lle