17.
Sin embargo un problema inesperado surgió en ese momento.
Al reconocer la cicatriz en la mejilla del guardia y el emblema en su hombro el pasado regresó como un golpe físico: era él.
El mismo hombre que bajo las órdenes de Teo Dan, había disparado una de las flechas aquella tarde fatídica. El hombre que no solo había intentado cazarla a ella sino que había acabado con la vida de sus hijos antes de que pudieran respirar.
Sus manos, que antes temblaban de miedo ahora se cerraron con una fuerza gélida sobre la ballesta que había ocultado entre las raíces del árbol poco antes de ir a la tumba de sus hijos.
"Por ellos" pensó con la visión ligeramente perturbada por la ira. "Tengo que hacerlo por ellos"
Bella salió de su escondite con una lentitud fantasmal, alzando el arma. El guardia estaba de espaldas inclinado sobre las tumbas, profanando con su presencia el único lugar de paz que le quedaba. Bella apuntó directamente a la base de su cráneo. Su dedo acarició el gatillo lista para enviar