La noche de la reunión del Consejo de Guerra cayó sobre el clan como si de un lienzo pintado se tratase. El aire era frío y estaba cargado de una tensión palpable, con más guardias de lo habitual patrullando los senderos principales, sus rostros severos bajo la luz de las antorchas representaban a cada uno de mis enemigos. Para la mayoría, era una simple muestra de la autoridad del Alfa. Para mí, era el escenario de la apuesta más peligrosa de mi vida.
En mi cabaña, me preparé en silencio. No e