El territorio cambió antes de que el sol saliera.
No fue un cambio visible para cualquiera que caminara por el campamento esa mañana. Las fogatas ardían como siempre. Las patrullas salían en silencio. El olor de la madera húmeda y de las hierbas medicinales se mezclaba en el aire frío del amanecer.
Pero bajo esa apariencia familiar, el suelo mismo parecía diferente.
El bosque estaba atento.
Lo sentí antes incluso de abandonar el claro central.
Era una vibración leve, como una cuerda que alguien