El santuario no volvió al silencio.
Eso fue lo primero que entendí.
Durante un segundo —uno solo— pensé que todo volvería a la calma después de que la voz de Syrah desapareciera de la piedra. Que la vibración se disiparía y el bosque regresaría a su respiración habitual.
Pero no ocurrió.
La energía bajo nuestros pies seguía viva.
El círculo de piedra brillaba con una intensidad tenue, como si hubiera despertado de un sueño demasiado largo y ahora no supiera cómo volver a dormir.
Ashen fue el pr