La incomodidad no apareció de golpe. Se filtró.
Primero fue una sensación leve, casi imperceptible, como cuando el cuerpo se adapta a un clima distinto sin saber aún si le resultará hostil. Umbra Lux despertó ese día con una atención nueva, una forma distinta de mirar el territorio, y supe —antes de que nadie lo dijera— que lo que habíamos iniciado el día anterior ya estaba teniendo efecto. No porque la gente entendiera del todo lo que estaba ocurriendo, sino porque algo en la manera de moverse