222

No dormí.

No realmente.

El cuerpo descansó lo suficiente como para no colapsar, pero la mente… no se detuvo. Cada palabra del día anterior seguía moviéndose dentro de mí como piezas que aún no encajaban del todo. El santuario. La memoria. La estructura. El clan.

Y Syrah.

Sobre todo Syrah.

No porque fuera una amenaza inmediata.

Sino porque no lo era.

Y eso siempre era peor.

---

El amanecer llegó sin ruido.
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP