Los días pasaron.
No muchos.
Pero los suficientes para que el silencio se volviera insoportable.
El clan no volvió a ser el mismo.
Las miradas cambiaron.
Las conversaciones se detenían cuando yo entraba.
Los susurros crecían cuando me iba.
Y aunque nadie decía nada directamente… todos sabían.
No los detalles.
No cómo.
Pero sí lo esencial.
Que algo había ocurrido.
Que algo había sido ocultado.
Y que yo… no debería estar ahí.
Caminé por el patio central con la cabeza en alto, como si el peso de e