La luz del amanecer se filtraba tímidamente entre las cortinas beige de la habitación. Clara abrió los ojos lentamente, como si despertara de un sueño demasiado largo. Por un instante, no recordó dónde estaba; el aroma familiar de la sábana limpia y el murmullo lejano de la ciudad le devolvieron la memoria.
Había vuelto. Después de siete días de ausencia, había regresado a casa.
Se giró con cuidado. A su lado, Mateo dormía de manera inquieta, como si incluso en sueños lo persiguieran los fa