La noche había caído sobre la ciudad, derramando un velo de luces artificiales que competían con las estrellas. Valeria, envuelta en un abrigo camel que resaltaba la esbeltez de su figura, se detuvo frente a un edificio residencial de fachada sobria y elegante. No era el motel barato donde, según los rumores, Facundo escondía su vida paralela. No. Este lugar respiraba otra cosa: clase, poder, refinamiento.
El portero la saludó con una cortesía inusual, como si supiera que estaba entrando en t