El bufete bullía de actividad aquella mañana. Carpetas iban y venían, las impresoras no daban tregua, y el murmullo constante de voces se mezclaba con el sonido de teclados y teléfonos. Clara caminaba con paso decidido hacia la sala de juntas, donde Raúl había convocado a una reunión general para hablar del avance de los proyectos en curso.
Mateo ya estaba allí, conversando con Ernesto y Valeria sobre los ajustes estructurales del complejo cultural. Cuando Clara entró, notó de inmediato la sonr