El proyecto estaba en una etapa crucial, y Clara había pasado horas corrigiendo detalles de la maqueta. Al terminar, salió del bufete con la mente agotada pero satisfecha. Fue entonces cuando escuchó la voz de Mateo detrás de ella.
—¿Te invito un café antes de que ambos nos desplomemos de cansancio? —preguntó con una sonrisa tranquila.
Clara dudó unos segundos, pero asintió. Caminaban juntos hasta una cafetería cercana, un lugar sencillo, con luces cálidas y aroma a pan recién horneado.
Mien