El bufete se preparaba para una de las semanas más intensas de su historia. El proyecto del Puerto de Costa Verde no solo era una licitación millonaria; era la oportunidad de posicionar a la firma a nivel internacional. Arquitectos y ingenieros trabajaban a toda máquina, ajustando planos, corrigiendo simulaciones, revisando cálculos de estructuras y afinando cada detalle estético.
El ambiente era exigente, sí, pero también vibrante: se respiraba ambición, energía y un deseo colectivo de brill