El sol de la mañana se filtraba por los ventanales del lobby del bufete, tiñendo el piso de mármol con destellos dorados. Era lunes, inicio de semana, y el ambiente estaba cargado de ese bullicio nervioso de papeles, llamadas, pasos apresurados y saludos de compromiso. Sin embargo, aquel día, la atención de todos se desvió hacia una escena inesperada: Clara y Mateo regresaban juntos.
Mateo, con el porte recuperado, lucía aún más delgado, pero ya no tenía el aire devastado de semanas atrás. Su