Gabriela sintió que el mundo se le encogía alrededor.
—No… —susurró—. No… no puede ser.
Lucía asintió, con ojos tristes.
—Estaba muy destruida. Había hemorragia interna. Los médicos dijeron que si no lo hacían, la perdía.
Gabriela cerró los ojos con fuerza. La imagen del túnel volvió en golpe seco: la roca, la sangre, los gritos de Elvira.
—Yo… —la voz se le quebró—. Yo la saqué de ahí. Si hubiera sido más rápida… si hubiera…
—No —Lucía la interrumpió con firmeza—. Si no fuera por ti, estaría m