El frío me atravesó los huesos antes de que siquiera pudiera abrir los ojos. La humedad del suelo se filtraba a través de mi ropa, pegándose a mi piel como un recordatorio de que algo estaba mal. Mi respiración era errática, entrecortada.
Algo espeso y caliente cubría mis manos, mi cuello… mi ropa.
Un escalofrío recorrió mi espalda cuando mi conciencia comenzó a despertarse por completo. Abrí los ojos con un jadeo ahogado. La oscuridad me envolvía. Era de noche. Las paredes de ladrillo a mi a