El eco de la voz de aquella mujer seguía resonando en mi cabeza.
―Tú me quitaste a mi ser amado. ¿Lo viste, no? Una sirvienta y el joven amo de la casa estaban juntos. Y el amigo de ese tal Luke, era mi amor, la persona que más amé.
El bosque comenzó a temblar.
—¿De qué hablas? —grité.
Ella levantó la mano y el viento se detuvo.
—No mereces lo que tienes Esther.
No entendía qué quería decir. ¿Cómo podía yo quitarle algo que yo ni siquiera recordaba tener? ¿A qué se refería con mi amor? ¿Lucian?