La fiesta seguía envuelta en risas, música y brindis interminables, el aire estaba cargado de felicidad, de esas que se sienten en el pecho, cálidas, reales… de familia. En medio de ese ambiente, el Sr. Jones se acercó a Marcus y Katrina con esa presencia tranquila pero imponente que lo caracterizaba.
—Sr. Jones… ¿qué le dijo mi madre? —preguntó Marcus, bajando un poco la voz, aunque la tensión en su cuerpo era evidente.
George lo miró con calma, como si ya tuviera todo bajo control.
—Viene en