—Madre… —su voz salió baja, controlada, pero cargada de todo lo que no decía—… ¿qué haces aquí…?
La mujer dio un paso adelante, elegante, impecable, con esa presencia fría que imponía sin esfuerzo. Sus ojos recorrieron el lugar, evaluando todo… y finalmente se posaron en Katrina.
Una pausa, una mirada, un juicio silencioso.
—Vine a conocer a mi familia —respondió con calma, como si nada estuviera fuera de lugar—. ¿O ahora también me negarás eso, Marcus? fue humillante tener que enterarme de tu m