91.Reposteria

El sol caía como un abrazo cálido sobre mi piel, el resplandor del típico sol australiano brillaba con más fuerza que nunca. Aunque en la otra parte del mundo era invierno, en Australia parecía que el sol no comprendía el concepto de que en Navidad hacía frío. Esa mañana, a pesar de ser temprano, ya mi energía estaba por los suelos. Me había dedicado a correr, jugando con mi hijo, persiguiéndolo de un lado a otro, a mi querido Edward. La risa infantil me devolvía vitalidad, como si toda la fuerza que me había quitado se regenerara.

Edward corría tras la pelota con tanto ímpetu que al final decidí sentarme en una banca para descansar. Aunque aún era joven, mi hijo parecía tener la energía de cuarenta niños en ese pequeño cuerpo. Yo, en cambio, estaba sudorosa, incapaz de moverme al menos durante los próximos diez minutos. El viento comenzó a soplar, y la banca, al estar bajo un árbol, me ofrecía un alivio momentáneo con su sombra. Aquel día estaba lleno de paz y sosiego. Algo que había
J.M.Rose

Hola :D recuerdo que los amo

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