90. Titulares
El sol brillaba con una intensidad veraniega. Tomaba la mano de Edward, quien no paraba de reír por la emoción al ver el enorme árbol de Navidad. En Australia vivir la Navidad era distinto.
Hermosas decoraciones navideñas por doquier donde el sol estival era el protagonista. Era común ir a la playa el veinticuatro y el veinticinco solo para pasarlo en familia. Brian se había ido hace una semana, y aunque nos llamaba todos los días dos veces a pesar de las catorce horas de diferencia… comenzaba a extrañarlo. Era esa sensación de estar con la persona que amas y de repente tener que alejarse. Por eso… no quería darle mi corazón a alguien.
Era entregarle el poder a alguien de amarte, pero también la capacidad de poder destruirte.
—Mami —sus ojos verdosos me observaban con detenimiento—, papi me dijo que pronto conocería a mis abuelos.
Al escucharlo, mi cuerpo se tensó por inercia. Mi mirada se mantuvo fija en él con mis labios sellados. Esa sensación de no querer decir nada. Mi madre me