81. Por qué
El aire entre nosotros se volvió tóxico. Brian continuaba mirando a Edward con unos ojos enigmáticos. Su mirada penetrante volvía a estar fija en mí.
—Mami, ¿podemos sacar la basura? —sus ojos se posaron en Brian y, tras esto, le lanzó una leve sonrisa—. Hola.
El semblante enfurecido de Brian se redujo poco a poco cuando mi hijo comenzó a caminar hacia él. Se agachó para quedar a la misma altura que nuestro hijo. Le dedicó una cálida sonrisa, a la cual Edward respondió con una mirada intrigada