66. ¿Prometes que vas a escucharme?
El viento acariciaba mi rostro. El sonido entre los árboles y las hojas era un susurro de lo que no quería hablar. Mi corazón dolía por el miedo de confiar. Ciegamente quería confiar, quería darle todo lo que tenía y más. Íbamos a hablar, pero a la lejanía se escuchaban más pasos, por lo que Brian continuó jalándome para distanciarnos más. Lo seguía en silencio, como si el dolor de lo que quería decir pudiera romperlo todo.
Era… como si lo que me iba a decir, fuera un pecado con solo escucharlo.