65. Viñedo
Tras nuestra escena en su oficina, para sorpresa mía, terminé todo a tiempo. Estaba tan absorta en mantener mi mente ocupada que logré hacer hasta dos actividades al mismo tiempo. Para la una pensaba irme a comer, pero Brian no me permitió hacerlo en la oficina. Se acercó con una mirada que podía derretirme, destruirme, armarme y hacerme suspirar, todo al mismo tiempo.
—Prepárate, cariño, nos vamos —dijo con firmeza.
Levanté una ceja, comenzando a reír por dentro.
—¿Contigo? Tengo una cita muy o