Capítulo 93: No necesitaba ser fuerte.
Rubén sirvió whisky en un vaso ancho, con manos que temblaban apenas, pero no por debilidad. Era un temblor viejo, heredado del cansancio, de la guerra, de los años cargando más cadáveres que recuerdos felices. Elena lo observó, sentada frente a él, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada firme. No había resentimiento en sus ojos… no realmente. Había algo peor.
Reconocimiento.
Ese dolor silencioso que solo puede surgir de las verdades que duelen pero que, finalmente, encajan.
—No deb