EPÍLOGO.
Cinco años.
Cinco años desde aquel disparo que partió el mundo en dos.
Cinco años desde que Alexander creyó que su corazón jamás volvería a latir con normalidad… hasta que lo vio moverse dentro de ella.
Y ahora, ese milagro caminaba torpemente por el pasillo de la casa con una mochilita rosa en la espalda, murmurando entre dientes porque no le gustaban las medias que su madre le había puesto.
Elena reía en silencio mientras intentaba recogerle el cabello rebelde.
Era idéntica a Alexander. Los m