Capítulo 56: Una nueva obsesión.
«¿Protegerla.» Pensó.
¿De qué más podrían protegerla si ya ha visto todo?
El silencio de la habitación era apenas interrumpido por el jadeo agitado de Elena. Aún tenía en la mente la imagen de la mano cercenada en el suelo, el grito desgarrador de la mujer y la katana chorreando sangre. La visión era tan viva que por momentos pensaba que estaba atrapada en una pesadilla de la que no podía despertar.
El hombre mayor no dijo nada más. Solo se quedó allí, erguido, con esa calma peligrosa que parec