El viento soplaba suavemente sobre el jardín decorado con flores blancas y luces cálidas.
Deborah caminaba de un lado a otro, incapaz de ocultar su ansiedad.
Su vestido de novia, una pieza exclusiva con encaje bordado a mano y una larga cola, ondeaba con cada paso impaciente.
Sus dedos temblorosos se deslizaban sobre su vientre abultado, mientras su mirada inquieta buscaba una señal de que Terrance llegaría.
Entonces, sintió una mano fuerte que la sujetó del brazo y la arrastró a la sombra de un