Terrance había llevado a Deborah a la habitación tras la caída, con un médico de emergencia ya en camino.
El ambiente en la casa estaba cargado de tensión.
Bajó las escaleras con pasos pesados, sintiendo que cada paso hundía su moral más profundamente.
Su mirada se posó en las gemelas, acurrucadas en un rincón, abrazadas con fuerza, sus caritas empapadas en lágrimas y sus ojos llenos de miedo y confusión.
Se detuvo frente a ellas, incapaz de comprender cómo dos pequeñas podían verse tan frágiles