Aldo y Mila regresaron a casa después de un día lleno de tensiones y preocupaciones.
La presencia de seguridad, que había sido ordenada por sus padres, estaba aún más palpable.
Aunque intentaron evitarlo, sabían que era necesario, pero el hecho de tener guardias vigilando constantemente fuera de su hogar les hacía sentirse incómodos, como si su vida ya no fuera propia.
La paz que alguna vez tuvieron se desvanecía lentamente, sustituida por un constante sentimiento de alerta.
Pero, los dejaron af