Capítulo: El peor de los miedos.
Cuando Deborah llegó a la bodega a las afueras de la ciudad, su risa maliciosa rompió el silencio de la noche.
La luna apenas iluminaba el camino, pero sus ojos brillaban con una satisfacción siniestra.
Había esperado este momento durante tanto tiempo, y ahora, finalmente, estaba a punto de tener lo que deseaba.
—¿La trajeron? —preguntó, su voz cargada de una ira contenida.
Los hombres que la acompañaban asintieron sin decir palabra. Le hicieron un gesto para que los siguiera hacia el interior d