Gael
—Gael… Gael… —susurró una voz a mi lado.
No sabía dónde estaba. Abrí un ojo; el otro estaba tan hinchado que no podía ni mover el párpado. Intenté mover mi cuerpo, pero un tirón brutal en las muñecas me devolvió a la realidad con una claridad insoportable.
Las cadenas.
Estaba encadenado.
¿Dónde…? ¿Cómo…?
El recuerdo llegó como otro golpe. El claro del bosque… la pelea con Tiziano. Y luego…
Me habían rodeado como hienas, y aunque me lancé contra ellos con todo lo que me quedaba, sabía que n