Nora
— ¡Tenemos que salir de aquí, este túnel se va a venir abajo!
—¡Cállate! ¡A mí tú no me das órdenes! Yo soy quien te dice qué es lo que tienes que hacer, y tú nos vas a ayudar a salir de esto. Vine a tomar el norte. ¡Y eso es lo que haré! —insistió Tiziano con obsesión.
Miré a mi alrededor con el corazón desbocado, intentando comprender cómo habíamos llegado a ese punto. Los herejes estaban heridos, cubiertos de polvo y sangre, con miradas vacías que delataban agotamiento y miedo. Félix s