Ágata
Me había perdido en visiones y no sabía cuánto tiempo había pasado.
El aire estaba en todas partes, en el ambiente, en cada partícula, en cada persona, y eso me incluía a mí misma. El fuego se había apoderado de mi cuerpo y de mi mente, como si fuera un invasor, un virus maligno que tomaba cada célula de mi cuerpo. Pero el aire estaba ahí, como pequeños guerreros invisibles luchando por reconquistar cada parte de mí, y si el fuego intentaba quebrar mis huesos, el aire enmendaba; si el ca