Nora
—No puede ser...
—¿Acaso él...? ¿Dijo la palabra...?
—¿Qué dijiste? ¿Qué demonios dijiste? —gritaba el alfa Pascal.
Los guerreros aullaban hacia la oscuridad mientras los gigantes peleaban y se escuchaban gritos de muerte y dolor.
Yo solo lloraba, desesperada.
—Gael... ¿Cómo...? ¿Por qué dirías algo así? —le pregunté a través del enlace mental.
—Mate… nos llamó mate —repetía Indira, y podía sentir a Iker orgulloso.
Qué más quisiera una loba que escuchar a su mate profesarse así. Pero no era