Tiziano
—¡Estúpida loba! —grité cuando la amenazé con un cuchillo en el cuello, y ella me mordió la mano haciéndome sangrar.
Era el lobo más poderoso como ningún otro había existido. Incluso el mal llamado rey Alaric, de todos los lobos, debía inclinarse ante el poder que yacía dentro de mí. Y sin embargo, contra todo pronóstico, Gael estaba aquí. Había venido por ella, y yo empezaba a perder el control.
Éramos decenas de lobos contra una tonta mujer loba, mi hermano debilucho y dos lobos de pi