Gael
No podía creerlo. Se suponía que ese lobo estaba muerto. Félix había estado implicado en la última guerra del rey; había desaparecido para luego terminar preso en nuestra propia manada. ¡Lo habíamos tenido tan cerca! Y, de alguna forma, había logrado convencer a mi hermano. En parte, estábamos aquí, con tantos problemas, gracias a él.
— ¡No has sido honesto conmigo, lobo, desde hace mucho más tiempo! —gruñía mi hermano. No parecía en absoluto sorprendido por el estado de Tiziano. Ellos de