capítulo 44 — Vínculo sellado.
Él sonrió apenas, temblando.
Lucía, con el corazón latiendo como un tambor de guerra, no pudo resistirlo más. La chispa en su interior se convirtió en un incendio. Dio un paso adelante, y luego otro, hasta que se lanzó a sus brazos con un sollozo ahogado. Sus cuerpos desnudos se encontraron en un choque de calor y necesidad, piel contra piel, como si el universo entero hubiera conspirado para unirlos de nuevo.
Jacob la atrapó sin esfuerzo, envolviéndola en un abrazo que era a la vez protector y