El ambiente en la Manada del Norte era pesado, tan denso que ni el viento se atrevía a soplar con fuerza entre las cabañas. Desde el amanecer, el silencio reinaba como un luto interminable. El Alfa Karl y su Luna, Alina, apenas se mantenían en pie. Su hija, su orgullo, su luz… Lucía, la heredera del linaje blanco, había caído en combate. Nadie lo había querido creer, pero los guerreros del alfa Jacob lo confirmaron: su cuerpo había desaparecido tras el derrumbe del barranco, y ni el rastro de s