DAFNE
Lo primero que sentí fue dolor.
No un dolor punzante… ni inmediato. Era de ese que se queda profundo en los huesos, como el eco de algo que ya se ha roto.
Jadeé y me incorporé, mis pulmones luchando por tomar aire. Todo estaba oscuro. No la oscuridad suave que acompaña al sueño —esta era asfixiante, infinita. Mi corazón comenzó a latir con fuerza.
Oscuridad.
No… otra vez no.
Mi cuerpo temblaba mientras los recuerdos me golpeaban —el olor del humo, el grito de mi madre, el fuego dev