JORDÁN
La Luna Roja se ha ido.
Es extraño lo silenciosas que son las noches ahora… tan pacíficas. Durante años, cada noche en esta manada fue un campo de batalla. Cada aullido resonaba con pérdida. Cada viento llevaba la culpa. Pero esta noche… el aire susurra como una nana.
La Luna Plateada brilla sobre nosotros, suave y plena, y por primera vez en mi vida, siento que no se burla de mí. Es una bendición.
Estoy sentado en el porche de nuestra casa, la que Dafne reconstruyó de las ruinas del rei