Capítulo 289: El Sabor del Intercambio
El agarre de Selene era un frío absoluto que trepaba por el tobillo de Astraea, una caricia de tumba que buscaba arrastrarla hacia el fango de la oscuridad. Las palabras de su madre muerta resonaron en el aire gélido, emponzoñando el rastro de perdón que Astraea había comenzado a tejer.
—¡Mientes! —rugió Valerius.
El Alpha se lanzó hacia el cadáver, desgarrando la tierra con sus manos desnudas para liberar a Astraea. Su movimiento fue una explosión de fuer