Capítulo 247: El Velo de Polen Negro
El polen negro nubló la vista de Astraea, asfixiando la luz de las últimas velas. En la penumbra, el cuerpo de Valerius se sentía como una montaña de puro músculo y fiebre. La sangre de ella, cargada de una herencia que apenas comenzaba a comprender, latía en sus dedos mientras la oscuridad del parásito se disolvía bajo su tacto. Pero el alivio fue efímero.
La puerta sangrante se sacudió bajo un impacto que no era humano. El ojo del lobo en el pomo giró con