Capítulo 241: El Verdadero Alpha
El silbido de las saetas rompió el aire estancado del pasadizo. El hombre que sostenía a Astraea no dudó; con un movimiento de una potencia animal, la lanzó tras una de las columnas de piedra mientras él desenvainaba una espada de acero negro. No era el Valerius refinado que ella conocía. Este hombre se movía con una ferocidad eléctrica, sus ojos grises fijos en la oscuridad donde las ballestas del Rey Vampiro esperaban.
—¡Quédate abajo! —rugió él, y su voz no f