Capítulo 207: El Lago de la Memoria Plateada
El descenso no terminó en un golpe, sino en una inmersión. El comedor de roble blanco y la figura de Selene se disolvieron como ceniza al viento cuando el suelo se transformó en un fluido denso y viscoso. Astraea sintió cómo sus pulmones se llenaban no de aire, sino de una sustancia que sabía a mercurio y a recuerdos antiguos. Al abrir los ojos bajo la superficie, se encontró sumergida en un lago de sangre plateada, una extensión infinita donde el ti