Capítulo 205: El Sacrificio del Tercer Jugador
La mesa de roble blanco, que un instante antes sostenía el peso de un banquete ilusorio, comenzó a ceder bajo el peso de una realidad mucho más oscura. Las llamas violetas que lamen los pies de Astraea no queman como el fuego convencional; es un frío abrasador que busca las grietas en su regeneración superior. Mientras su "otro yo", el reflejo oscuro que amamantaba sombras, se funde con la entidad de hilos de oro, el aire del comedor se vuelve irre