Capítulo 187: El Tributo del Espejo
El peso sobre la cabeza de Astraea no era el de la plata familiar que recordaba. Al abrir los ojos, el frío que sentía en las sienes era biológico, una presión punzante que evocaba la mordida de un invierno eterno. No era una corona forjada en los talleres de la manada, sino una estructura de marfil y calcio, una joya macabra que parecía haber sido extraída directamente de la mandíbula de un depredador. Al tocarla, sus dedos no encontraron metal, sino la aspe